La lechuga es rica en compuestos vegetales como carotenoides, ácidos fenólicos y flavonoides, que actúan como antioxidantes y ayudan a proteger las células del daño. Son una fuente de vitamina A, C y K, ácido fólico y fibra, y las hojas más oscuras ofrecen concentraciones más altas de estos nutrientes. Los antiguos egipcios fueron los primeros en cultivar lechuga como cultivo alimentario.
- Quemar la punta bajo el calor
- Mala movilidad de nutrientes
- Sensibilidad al calor
- Vida útil deficiente